Bienvenido(a), Visitante. Por favor, ingresa o regístrate.
¿Perdiste tu email de activación?

Ingresar con nombre de usuario, contraseña y duración de la sesión

 
Búsqueda Avanzada

22.943 Mensajes en 2.015 Temas- por 368 Usuarios - Último usuario: ludok1988

Septiembre 03, 2010, 06:37:28
Universo de PapelTu rincónCuentosDescubriendo la Navidad
Páginas: [1]
Imprimir
Autor Tema: Descubriendo la Navidad  (Leído 2221 veces)
Laurhent Maiwen
Musa Calíope
Dueño del laberinto
*****
Mensajes: 1.740


- Tú calla, cuello-pollo, y déjame a mí


Ver Perfil
« : Noviembre 19, 2007, 14:58:16 »

Este cuento lo escribi el año pasado para un concurso, que por cierto gané. El título no es muy original, peor no pretendía serlo, no es lo importante. A ver que os parece (en los supermercados ya hay turrón, así que, que nadie me diga que desentona ¬¬).

 Winner

...

   Una ventana de fino cristal dejaba entrever los pequeños copos que del cielo descendían cual lana de suave oveja cubriendo el suelo con el manto que cada invierno arropaba la ciudad, dejando congelados los momentos allí vividos.
   Y tras esa ventana situada en una casa de algún lugar del mundo, desde una silla alguien contemplaba aquel exterior helado. Y en aquella estancia que sólo contenía una silla, una mesa y un alma en pena, la luz de una vela brillaba suavemente, movida por una brisa, producida por el aire que se adentraba sutilmente en la morada.
   La niña allí sentada cerró sus ojos grises y llenos de niebla. La visión de la oscuridad acudió a su mente, un pasillo negro que había recorrido muchas veces, sin fin, sin extremos y sin comienzo. Era como estar en todas partes y en ninguna, como saber cuál era tu mundo y no conocer tu origen, como tenerlo todo y no tener nada. Y al final... otra luz, pero blanca, muy blanca.
   Volvió a abrir los ojos y trasladó esa luz a la estancia en la que se encontraba. Todo empezó a brillar y múltiples colores centellearon al unísono trayendo consigo la Navidad en su máximo esplendor.
   La sala se llenó de adornos y de un árbol magnifico y grandioso. En una esquina, bajo el árbol, se podía contemplar un portal de belén cuyas figuras eran plateadas y brillantes como las estrellas.
   La mesa se cubrió con un mantel de liviana textura y bonitos bordados. Sobre ella manjares de todas las clases, alimentos típicos de todos los países y épocas y, en vez de una vela, un candelabro de siete brazos con filigranas de oro.
   La vajilla de porcelana era sencilla y hermosa, la cubertería relucía y las servilletas de caras telas estaban perfectamente dobladas.   
   Bajo la mesa una alfombra hecha a mano y, en las paredes, ricos tapices.
   Cojines mullidos se encontraban perfectamente colocados sobre las sillas que la niña contó. Eran seis en total, el número para una familia numerosa. El padre, la madre y cuatro hijos; o tal vez sólo tres hijos y la abuela materna; o dos hijos y dos abuelos o algún tío, o un matrimonio, los suegros y ningún hijo.
   La chica sonrió tristemente, ningún hijo… o ningún padre.
   Miró en torno a sí y contempló todas aquellas cosas que tenía a su alrededor y que nunca había tenido ni había visto tan de cerca, tal vez eso no fuera para ella, tal vez una huérfana que llevaba diez años siéndolo nunca podría volver a ser feliz. Y ella, al parecer, no volvería a tener una familia.     
   No sabía realmente si era algo que echaba de menos o simplemente ni lo recordaba. Pero una Navidad en soledad no parecía serlo. Esas eran fechas alegres, de ilusión y buenos deseos. En las que la gente se echaba a las calles en las frías noches de diciembre mientras las voces infantiles de los villancicos llenaban todo el ambiente. Y las horas parecían no pasar. Cuando los relojes marcaban la medianoche, las ciudades seguían llenas de hombres, mujeres, niños y ancianos, que esperaban disfrutar al máximo de esos días y durante el mayor tiempo posible.
   El alba y la puesta de sol se juntaban, las fiestas seguían. Familiares que iban y venían, regalos, comidas, cantos, adornos… Todo para celebrar la Navidad y sin saber realmente qué era lo que estaban celebrando.
    Las historias hablaban de un niño y una mujer. De tres hombres sobre tres camellos y pastores con corderos. De un pesebre, de un buey y un asno. Y de una estrella que los guió a todos. Pero, ¿cuál era el sentido de la Navidad? Nadie lo sabía.
   Aquella niña sabía que su alma la abandonaba y que nunca había vivido la verdadera Navidad durante ninguno de sus doce años. Tampoco había tenido esa familia o, al menos, nunca la había sentido como tal, ni encuentros entrañables, ni comida, ni regalos, ni había aprendido los villancicos…
    Siempre había creído que la Navidad no era para ella, al igual que tantas otras cosas, sin dinero, sin regalos, sin nada material, pero también sin cariño, sin ternura, sin alegría, sin amor y sin ningún tipo de felicidad. No había recibido nada ni podía darlo. Llevaba siendo una vagabunda toda su vida, una vagabunda que no sabía qué era lo que buscaba pues tampoco conocía qué era lo que le faltaba.
   
   Volvió a cerrar los ojos y vio esa luz más cerca, esa luz que era ahora el contorno de un hombre que resplandecía y que se aproximaba a ella lentamente.
    Cuando los abrió, todas las luces se apagaron y la estancia volvió a ser una pobre morada que ya ni una vela iluminaba. La niña miró a su alrededor girando su cabeza poco a poco, su gesto duro se ablandó, se dio cuenta de que, aunque nunca había tenido nada, ahora lo tenía todo.
   Cerró los ojos una vez más y por última vez. Mientras detrás de los muros de esa casa nadie sabía qué era lo que pasaba, mientras las agujas de un reloj se encontraban una vez más, mientras un pájaro cantaba, mientras la nieve había dejado de caer y la que se había acumulado se derretía lentamente, mientras las campanas de una iglesia repicaban, mientras una hoja descendía de un árbol para encontrarse con muchas otras que habían caído tiempo atrás, ella moría. Pero no le importó que nadie se diera cuenta, no esta vez. Llevaba toda la vida esperando el momento en el que alguien la sacara de sus tinieblas, llevaba muchos años esperando descubrir el sentido de su existencia, demasiados deseando poder celebrar algo. Y ahora, por fin, después de tanto tiempo, iba a descubrir la verdadera Navidad.
    El cuerpo de la niña expiró y cayó pesadamente contra el suelo.
   Y allí se quedó su cuerpo inerte, sin vida, frío como la escarcha. Tenía la apariencia de un ángel, su cabello desordenado, pero largo y claro, casi blanco; sus ojos, como un mar cuando la tempestad pasa, se habían tornado en azules; su cuerpo excesivamente delgado estaba recubierto por una suave piel y su boca por primera vez se había torcido en el gesto más bonito de cuantos puede esbozar una persona. Tras tantos años, a la hora de su muerte, la niña sonreía.
   Y también por primera vez en su vida, antes de morir, supo que nunca más volvería a estar sola, no volvería a pasar miedo, ni hambre, ni sed, ni tendría que echar de menos nada de lo que no había tenido. Ahora celebraría la Navidad de la forma más milagrosa e inimaginable que haya y, lo haría siempre, de una forma eterna. 


*****
   El tiempo pasó, días, semanas, meses y años. Las Navidades se fueron sucediendo las unas a las otras. La gente disfrutaba de ese tiempo de vacaciones de la misma manera de la que lo había hecho toda su vida.
   Pero algo había cambiado.
   Desde el cielo, un ángel de rostro infantil los observaba. Veía cómo todos aquellos humanos pasaban su vida desperdiciando aquellos momentos realmente importantes que les eran otorgados. Y en su interior rogaba para que, como ella, aquellas personas pudieran descubrir el verdadero sentido de la Navidad, algo que para los ojos, los oídos y sobre todo los corazones humanos era difícil. También rogaba porque pudieran alcanzar una felicidad real y no la basada en todos esos regalos, comilonas y festejos que realizaban durante la Navidad, dejando atrás lo realmente hermoso de este misterio.
   Después miró hacía su derecha y sonrió; a su lado, un hombre que tiempo atrás también había sido un niño.


« Última modificación: Noviembre 19, 2007, 15:00:09 por Laurhent Maiwen » En línea

Cuervos!
Hereldar
Numen Cuentro
Héroe
*****
Mensajes: 1.383



Ver Perfil WWW
« Respuesta #1 : Noviembre 19, 2007, 16:34:52 »

Que decir de este relato, lo leí hace un año y la impresión que me quedó fue magnífica: ya teníamos los 500 euracos en el bolsillos. Y acerté. He de decir que es uno de los relatos de Navidad más originales que he visto, el concurso era de relatos así, de forma que no quedaba mucho lugar para las dudas. En fin, tu sigue mejorando y trayendo dinero a casa, que ya sabes que yo te quiero por lo que eres Tongue.
En línea

Gollum en verso <-- Un hobbit necio.
Acero, magia y ganzúas <-- Capítulo 5.
Lyra
Cazador con arco
***
Mensajes: 652



Ver Perfil
« Respuesta #2 : Noviembre 19, 2007, 17:29:11 »

mira lo que has hecho, ya toy llorando  :'( ... un relato precioso que me ha llegado al corazón, de verdad, es que en estas fechas me pongo muy sentimental. No me extraña que ganaras el concurso  happy
En línea

Laurhent Maiwen
Musa Calíope
Dueño del laberinto
*****
Mensajes: 1.740


- Tú calla, cuello-pollo, y déjame a mí


Ver Perfil
« Respuesta #3 : Noviembre 20, 2007, 14:47:32 »

Hereldar sabes que te quiero para que me arregles el ordenador y... esto... eh... bueno eso, que yo también te quiero  Winner

Gracias Lyra. Un hombre de los que estaban cuando tuve que leerlo (en la entrega) me dijo eso mismo  Wink (aunque algunos me miraban como si fuera una sádica asesina...).
En línea

Cuervos!
Elbereth
Divinidad del amor
*
Mensajes: 90



Ver Perfil
« Respuesta #4 : Noviembre 22, 2007, 00:16:21 »

¿Sádica asensina? Es el cuento de Navidad más bonito que he leido. No es por lo bien expresado que está, o por tu manera que coger las palabras y manejarlas como si fueran nieve, sino porque esta historía tiene algo...algo que aprecio por encima de todo. Está llena de sentido...está llena de magia.

Sí, yo soy yo Wink

 Winner
En línea

Detrás de cada aquí,gira un allá...todo vuelve a su comienzo
Laurhent Maiwen
Musa Calíope
Dueño del laberinto
*****
Mensajes: 1.740


- Tú calla, cuello-pollo, y déjame a mí


Ver Perfil
« Respuesta #5 : Noviembre 26, 2007, 15:40:29 »

Gracias  Embarrassed
En línea

Cuervos!
MoonsDream
Controlador de los sueños
***
Mensajes: 790


Una hoja caída es como un recuerdo olvidado...


Ver Perfil WWW
« Respuesta #6 : Junio 21, 2009, 19:50:51 »

¡¡Maiii!! Entiendo que te llevases los 500 € y hasta 1000, si tal hubiese sido el premio. Es un relato, como ha dicho Elbereth, mágico. Y la niña es especial. Me encanta.
No siempre recordamos lo especial de la Navidad, aunque, no sé, nunca había visto la Navidad de ese modo. (Vaaaale, el comentario de un relato de Navidad no acaba de digerirse en Junio, cuando entras en las vacaciones de verano, lo sé... Pero tenía que decirlo  happy )
En fin, Mai la magnífica, como siempre  happy

¡¡Besos!!

 Winner
En línea

sofitamaja
Habitante del Olimpo
*
Mensajes: 10


Ver Perfil
« Respuesta #7 : Diciembre 15, 2009, 18:14:00 »

me encantaaaaaaaa deberias hacer un librrooo se te da muy biennnnnn venderias millones de ejemplaressssss Winner Tongue Cheesy
En línea
Laurhent Maiwen
Musa Calíope
Dueño del laberinto
*****
Mensajes: 1.740


- Tú calla, cuello-pollo, y déjame a mí


Ver Perfil
« Respuesta #8 : Diciembre 18, 2009, 18:01:38 »

Gracias!  happy
En línea

Cuervos!
Laurita
Hobbit fusilado
Titán
****
Mensajes: 1.084


Todo por mi pelo


Ver Perfil WWW
« Respuesta #9 : Diciembre 19, 2009, 01:12:34 »

Como ya te dije lo leí el otro día y me encantó.
Siento no poder hacerte ahora un cmentario elaboradísimo citando frases en particular porque hapasado un tiempo y no lo tengo tan fresco. Pero sé que aunque en un principio pensé "Vaya... Esto va a tener mucha descripción" poco a poco está amplia descripvión se me hizo tan bonita que hasta me faltaba.
También, decir queme impactó mucho lo del hombre, porque lo primero que mi vino a la cabeza es que era Jesús, aunque no acababa de verle el enganche textual porque realmente referido a Dios no había demasiado. Sin embargo al llegar al final:

Citar
Después miró hacía su derecha y sonrió; a su lado, un hombre que tiempo atrás también había sido un niño.

Me quedé: Ooooh... Love
Aunque realmente esto no elimina que pueda ser Jesús... Bueno, no importa.
Precioso, sin más.
Y los 500€ también preciosos, que quién los tuviese a mano...


 Winner
En línea
Laurhent Maiwen
Musa Calíope
Dueño del laberinto
*****
Mensajes: 1.740


- Tú calla, cuello-pollo, y déjame a mí


Ver Perfil
« Respuesta #10 : Diciembre 19, 2009, 12:14:09 »

Es Jesús  happy
Gracias chiquitina! Me alegro de saber que este relato sigue conservando un poco de "magia".
En línea

Cuervos!
Julio
Protector de los mortales
***
Mensajes: 516


La libertad inalcanzable no es mejor que una jaula


Ver Perfil
« Respuesta #11 : Enero 13, 2010, 01:07:23 »

 Cry
... Y esta es la verdadera descripción de la Navidad. Un sentimiento inexplicable, misterioso... y bello que, por desgracia se está perdiendo más y más detrás del incesante bombardeo de campañas promocionales que invocan a un artificial Espíritu Navideño.

Esa navidad (y lo he escrito bien) dista mucho de la Navidad con mayúsculas. El esnobismo ha envenenado los corazones de la humanidad y el sentimiento ha desaparecido: cenamos un banquete como cerdos camino del matadero por obligación; visitamos a gente, incluso a familiares nuestros a quienes no soportamos (aunque no nos hayan hecho nada) con una falsa sonrisa que nos daña el cutis y el espíritu, y esperamos que un gordo o tres inmigrantes vengan a casa a escondidas y nos llenen la casa de objetos que sólo vamos a valorar un par de minutos para dejarlos de lado al día siguiente.

Aquel espíritu e ilusión que un día nos acompañaron de niños han desaparecido. Se ha caído nuestra venda y ahora vemos con total claridad. Ya lo decía aquel sabio:

Citar
Poderoso caballero es Don Dinero


A parte de la belleza que rezuma este relato, creo que su principal atractivo es el poder darnos cuenta de que no somos más que meros esclavos en una sociedad podrida por la avricia y el consumo. Y esta niña nos lo demuestra viendo divertida cómo aquellos  más afortunados desperdician sus vidas en una mentira tan grande como el propio mundo.

No quiero parecer un revolucionario de pacotilla, pero se debe a la sensación que un relato sobre algo tan bonito como la Navidad (con mayúsculas) puede suscitar.

Enhorabuena.
 Love  Love  Love
En línea

"El mundo necesita un héroe desesperadamente. No sé si seré yo ese, pero de lo que sí estoy seguro es que me lo voy a pasar en grande".
Páginas: [1]
Imprimir
Ir a:  

Theme orange-lt created by panic